Hay niños que están atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida.
Y en medio de hospitales, tratamientos y miedos… Necesitan algo que va más allá de la medicina.
A veces es una sonrisa.
Un juego.
Un abrazo que les recuerde que no están solos.
Ser voluntario es regalar tiempo, sí.
Pero sobre todo es regalar presencia, esperanza y fuerza cuando más se necesita.